Es junio y las heladas no congelan al alma nada enfría el recuerdo
de tu suelo,tu plaza multicolor
ni el fugaz, paso por la tierra del inca.
Una estaciòn y una dicha entre mis manos
una cabecita cansina, un bostezo
y un sentimiento que los mira
como el mas bello atardecer.
Irisada cabellera, un vaiven por tus punas
un delicioso manjar y amor, amor
con mas ilusiones que tus estrellas
y tus pastizales tras las ventanas.
Un arribo al cerrar la noche
un lugar donde hasta el sol
sabe que un coso
no era una simple plaza de reses.
Dos horas de caminos cotidianos
mas que importa si el tiempo no cuenta
y la distancia menos, si mi corazòn
latìa tan cerca de otro pequeño.
Tardes de toros, tardes de arena
tardes de sol ,tardes de dicha
tardes de mágico encanto
amparado por tu cielo límpido.
Chota lejana que te pierdes en los años
que te escondes en los kilòmetros
que generosa abrigaste
horas de amor, una inmensa emoción.
Chota de noches de idilio
de lidia y de chochoca
de lindura como un beso
tibia como su piel, como el otoño.
Chota de castillos, de algarabìa y comparsa
en la calle y en nuestra alma
de caminos de eucaliptus
escoltando a este amor... que no quiere morir.



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